"La aparición de la pandemia pone en evidencia la debilidad del sistema de asilo y del otorgamiento de protección humanitaria a personas en movilidad, de conformidad con los estándares internacionales que México se ha comprometido a cumplir. El país tiene el enorme privilegio de contar con una red de organizaciones y albergues operados por la sociedad civil que han sido y son nodales en la protección de los derechos de estas personas. Sin embargo, el Estado mexicano tiene una responsabilidad ineludible que hoy debe ejercer."

