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Concebidos no como conceptos estáticos sometidos al prefijo sino como herramientas en permanente fuga epistémica, cambio y construcción. A continuación, esta sección cuenta con una selección de conceptos diversos que han sido elaborados desde distintas tradiciones e inscripciones teóricas.

Invitamos a nuestrxs lectorxs a colaborar activamente en estos glosarios, enviando palabras, corrigiendo, alterando y/o problematizando toda enunciación.

GLOSARIO

Resultado de las construcciones sociales que se dan en momentos históricos determinados, la ciudadanía es un concepto polisémico y multidimensional. La ciudadanía intercultural se construye a través de la reivindicación de derechos, del reconocimiento de la especificidad de los procesos (Mendoza, 2016).

De esta manera, se puede señalar a la ciudadanía intercultural como un ejercicio democrático en donde se reconoce a la diversidad como parte del conjunto, permitiendo visibilizar la coexistencia de los grupos como parte de un ejercicio de ciudadanía y construcción colectiva. 

Mendoza Enríquez, Hipólito (2016) La ciudadanía intercultural de los jóvenes en México. Colima: Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, Época III. Vol. XXII. Número 43.

Concebida en principio como un conjunto de elementos simbólicos, la cultura de acuerdo con el intelectual ingles Terry Eagleton, implica una doble negativa –contra el determinismo orgánico y contra la autonomía del espíritu–. El término se enuncia y funciona como término descriptivo y valorativo que transgrede y se construye a través del desarrollo espontáneo, de la libertad, de la necesidad por un proyecto consciente puesto “lo que la cultura hace, pues, es extraer nuestra común humanidad de nuestra individualidad políticamente sectaria, liberando el espíritu del mundo de los sentidos, arrebatando lo imperecedero a lo contingente y obteniendo unidad de la diversidad” (2001: 29).

Eagleton, Terry. (2001) La idea de cultura. Una mirada política sobre los conflictos culturales. Barcelona: Editorial Paidós.

Aquellas múltiples posibilidades que tienen las personas para nombrarse, expresar y vivir infinitas preferencias/orientaciones/identidades sexuales. Alejándose así de las dicotomías normativas se reconoce la multiplicidad de identidades y relaciones que se reconstruyen a través de las vivencias, de los cuerpos y el deseo.

Bravo, M., Amigo, B., Baeza, A., y Cabello, C. (2018). Pluralismo de género y diversidad sexual en la televisión chilena. Cuadernos.info, No. 42.

El feminismo, o más bien los feminismos, considerados como movimientos sociales, como prácticas políticas y como disciplina que enseña, tienen una historia, una praxis propia y un caudal de presupuestos epistemológicos que se alimentan día con día conforme se desarrolla su pensamiento y su práctica, misma que se construye constantemente de acuerdo con el contexto en que se desenvuelven las mujeres que se autodefinen como feministas.
 
Los feminismos “son movimientos dinámicos y multifacéticos que evolucionan y se transforman en respuesta a los problemas prácticos y teóricos que enfrentan las mujeres” (Bowden y Mummery 2009:8). Son movimientos sociales, éticos y políticos que busca que las mujeres como grupo tomen conciencia de la opresión, dominación, subordinación y explotación de que son objeto por parte del sistema social, económico y político existente y se rebelen para cambiarlo.
 
Los feminismos cuestionan valores, creencias y normas arraigadas en la sociedad que asignan a las mujeres roles subordinados respecto de los varones. A lo largo del tiempo y a partir de nuevos planteamientos se ha discutido acerca de las visibles diferencias existentes entre las mujeres que se expresan en diversidad de reivindicaciones, en diferencias de clase social, étnicas, de edad, de generación, de opción sexual, todas variables que cruzan las relaciones de género; de ahí que encontremos múltiples feminismos y un movimiento social que los arropa.

Lau Jaiven, Ana (2016) Feminismos. En H. Moreno & E. Alcántara (Eds.) Conceptos clave en los estudios de género. Vol. 1 (pp. 139-153). México: Programa Universitario de Estudios de Género, UNAM.

El género como categoría analítica se refiere a las relaciones sociales entre sexos y a los mandatos culturales de lo “propiamente” femenino y “propiamente” masculino; es parte de la vida cotidiana puesto que por un lado estructura tanto la práctica social como las desigualdades, y por otro lado construye identidades y subjetividades.
 
La historiadora Joan Scott define al género como un “elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y una forma primaria de relaciones significantes de poder” (Scott, 1996: 289). El desafío que sostiene la historiadora en torno al término género, inaugura una discusión donde las mujeres no deben figurar en el espacio privado.

Scott, J. (2003). El género: una categoría útil para el análisis histórico. En M. Lamas (Ed.), El género, la construcción cultural de la diferencia sexual (pp. 265–302). México: Miguel Ángel Porrúa.

La interseccionalidad es un término introducido por la académica afroestadounidense Kimberlé Crenshaw donde continua una reflexión teórica en torno a quién representaba el feminismo de la década de 1980. La crítica que construye Crenshaw acerca de la “política antirracista” y la “teoría feminista” donde se presume a la raza y el género como exclusivas categorías para el análisis enuncia un testimonio de urgencia el cual evidencia la imposibilidad de un estudio o crítica que no contemple los universales sistemas de opresión.

De acuerdo con la Dra. Nattie Golubov, investigadora de la UNAM, la interseccionalidad más que una teoría de identidades donde se afirma que ninguna identidad sobredetermina a las demás es una “herramienta útil para detectar las múltiples discriminaciones que se entrecruzan de tal forma que cotidianamente producen la subordinación y la marginación de las mujeres, en distintos niveles de la vida pública y privada” (Golubov, 2016: 197-198).

Negar la diferencia compromete la tarea por transformar las estructuras de opresión, es decir, al entrelazar, por ejemplo, sistemas de opresión como la raza, clase y género se ocupa de un análisis donde se afirma que no hay representación que preexista sino son las relaciones sociales y la experiencia que producen y reafirman las identidades. 

Si bien los procesos de diferenciación operan distinto, es tarea de la interseccionalidad contrastar la multidimensionalidad de la experiencia puesto que el sujeto será interpelado en un lugar concreto.

Golubov, N. (2016) Interseccionalidad. En H. Moreno & E. Alcántara (Eds.) Conceptos clave en los estudios de género. Vol. 1 (pp. 197-213). México: Programa Universitario de Estudios de Género, UNAM

Frente a la definición funcionalista que establece a la juventud como exclusiva etapa transitoria –donde su construcción exclusivamente señala un parámetro de edad– es necesario un abordaje desde la contextualización de sus discursos y acciones.

Heterogéneas, diversas y dinámicas las juventudes constituyen un sinfín de diferencias y singularidades. Sus pertenencias a unx u otrx construye su pluralidad y diversidad en los distintos espacios sociales.

Duarte Quapper, Klaudio. (2000). ¿Juventud o Juventudes?: Acerca de cómo mirar y remirar a las juventudes de nuestro continente. Última década, Vol. 8 No.13. 59-77 pp.